Consejos para dejar de fumar

Muchas personas se han concienciado ya de los diversos problemas de salud que el hábito de fumar acarrea
El porcentaje de fumadores entre la población general viene experimentando un descenso en los últimos años hasta situarse en la actualidad en torno a un 34% de la población mayor de quince años.

La salud es un derecho de cada uno y por tanto cada uno es libre de administrarla según su parecer, ejerciendo si es el caso la elección de fumar si le apetece.

  • Ninguna objeción puede hacerse a la libertad de elegir tras recibir una correcta información sobre los riesgos que se deriven de nuestra elección. Sin embargo conviene hacer algunas reflexiones antes de ejercitar nuestros derechos.

    La libertad de elección en el caso del tabaco se ve muy disminuida por el hecho de que el tabaco contiene una elevada concentración de nicotina, sustancia que tiene un poder de crear adicción comparable al de otras drogas de todos conocidas. Cualquiera que haya intentado dejar de fumar sabe lo que esto significa los primeros días de abstinencia. Esta característica del tabaco hace que esa hermosa libertad de elegir entre fumar y no fumar se limite en la realidad a los primeros cigarrillos que fumamos al iniciarnos en el hábito.

  • En segundo lugar debemos ser conscientes de que el humo producido por nuestros cigarrillos puede perjudicar la salud de otras personas cercanas que comparten nuestro espacio de ocio o trabajo, siendo así que el ejercicio de nuestro derecho a fumar puede impedir el derecho de otras personas a disfrutar de un aire limpio.

    Gran número de estudios médicos han probado sin lugar a dudas los riesgos para la salud que sufren los que conviven con fumadores, en lo que se ha dado en llamar Tabaquismo Pasivo. Esta situación es especialmente peligrosa para los niños que conviven con padres fumadores y en el ámbito laboral, en los espacios pequeños compartidos con grandes fumadores.

Consejos para dejar de fumarDate un respiro e intenta dejar de fumar. Tu salud te lo agradecerá
Si después de estas reflexiones decides dejar de fumar, algunos consejos pueden serte de utilidad:

 

  • Haz un ejercicio de memoria y escribe en un papel las razones por las que merece la pena dejar de fumar. Hay muchas y variadas: respirarás mejor y la tos matutina desaparecerá. Te cansarás menos. Recuperarás el sentido del gusto y el olfato. Tu piel mejorará su tersura e hidratación. Desaparecerá el mal olor de tu ropa, cabello y aliento. Sin duda hay muchas más que se te pueden ocurrir y que tendrán gran valor para ti.
  • Una vez que has encontrado las razones para dejarlo, ¿qué te impide intentarlo de una vez?. Fija un día en el calendario que será el primer día de tu nueva vida. Procura que ese día sea una fecha en la que vayas a estar tranquilo y puedas relajarte.
  • El día anterior al “Día D” deshazte de todos los cigarrillos que tengas a mano. Haz desaparecer ceniceros, mecheros y cualquier otro objeto que te recuerde al cigarrillo. Comunica tu propósito a la gente que te rodea y pídeles ayuda y comprensión, en especial a tus amigos que todavía son fumadores. Repasa una vez más la lista de razones y prepárate para tu nueva experiencia.
  • El Día Señalado procura relajarte, respira profundamente y haz un poco de ejercicio al levantarte. Intenta mantenerte ocupado durante todo el día, en especial en tareas que dificulten la presencia de un cigarrillo en las manos. Ve al cine o a otros espectáculos donde no esté permitido fumar; te ayudará a pasar el tiempo. Busca algo en lo que entretener las manos y la boca; algún juego manual puede ser útil.
  • Cuando comas, procure no abusar y, sobre todo, muévete al terminar la comida y evita el café: un cigarrillo después de comer es muy traidor en esta fase. Este día es el más difícil de pasar; si lo consigues con éxito, enhorabuena. Escribe en un papel tus impresiones de este primer día, te servirán para reforzar tu decisión.
  • Los siguientes días también serán difíciles. Modera tu consumo de café y otros excitantes o bebidas alcohólicas. Evita las comidas copiosas y modera el consumo de alimentos. Evita los ambientes cargados de humo como bares, discotecas, etc; no temas, sólo será necesario los primeros días. Si sientes ganas de fumar, respira profundamente y mantén el aire en tus pulmones, expulsándolo despacio. Repite este ejercicio varias veces, te ayudará a relajarte y vencer la ansiedad. A lo largo de los días irás notando la mejoría y cada vez sentirás menos deseos de volver a fumar.
  • Si los primeros días notas que estas peor, toses y tienes flemas y te duele la cabeza no te asustes, estás eliminando la nicotina de tu cuerpo y es una reacción normal. No te dejes desanimar por quienes te digan que estás peor que cuando fumabas; esto solo durará cuatro o cinco días y después notarás una gran diferencia.
  • Si fracasas en este intento, no te desanimes. La tarea no es fácil y casi todos hemos fracasado a la primera. No des tu brazo a torcer y vuelve a intentarlo al cabo de unos días. Repasar las notas que hayas tomado en esta primera experiencia te puede ayudar a corregir errores o reforzar puntos positivos.

 

Recuerda que no solo tu te alegrarás de dejar de fumar: todos los que te rodean te lo agradecerán.