Los hijos del labrador

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El griego Esopo, famoso por sus fábulas nos trae la historia de dos hermanos y su padre quienes se dedicaban al cultivo de la tierra: “Los hijos del labrador”.

Cuenta Esopo que vivían en el campo un labrador con sus dos hijos. Estos se llevaban muy mal y andaban siempre peleando. Vivían en discordia y desunión. Las llamadas de atención del padre eran inútiles para hacerlos cambiar, por lo que decidió darles una lección a través de la experiencia.

Un buen día, el labrador llamó a ambos hijos y les dijo que llevaran un manojo de varas. Los dos jóvenes se presentaron las varas y él se las dio en haz y les dijo: “Ahora que tienen las varas en haz, rómpanlas”. Los esfuerzos de ambos chicos fueron en vano. El labrador deshizo el haz y les dio las varas una por una. Ellos las rompieron con mucha facilidad.

“¿Ven?”, les dijo el padre. Ustedes son iguales que estas varas. Si permanecen unidos serán invencibles ante otros factores; pero si cada uno toma su propio camino y andan separados, serán vencidos fácilmente.

Reflexión:

Así como dice el viejo dicho: “La unión hace la fuerza”, tenemos que recordar que vivir aislados en este mundo nos hace frágiles y no podremos lograr grandes cosas. ¿Qué tal si trabajamos por unir a nuestras familias, amigos, a nuestros colaboradores para lograr ambientes rodeados de armonía y productividad?