¿Sabes cómo armar tu presupuesto?

GIOVANNA PRIALÉ REYES

Hace un par de años tuve la oportunidad de realizar una asesoría personalizada en finanzas personales a trabajadores de una empresa privada en el extranjero. La primera sesión incluía conversar con cada uno y esbozar una versión preliminar de presupuesto en el que se incluyeran sus ingresos y gastos. Este solo ejercicio se convirtió para algunos en un momento de tensión porque se ponía en blanco y negro las deudas, por ejemplo, las de la tarjeta de crédito y entonces, algunos descubrían que a pesar de que el “pago mínimo” era perfectamente cancelable con el ingreso del mes, la deuda total crecía y se convertía en 4 o 5 veces el ingreso mensual.

Así que hoy quiero enseñarles cómo armar un presupuesto mensual personal o familiar según sea el caso. Este presupuesto debe contener tres segmentos bien diferenciados:

INGRESOS

Aquí debemos incluir todos los ingresos netos de los que disponemos: los fijos y los variables.

Ingresos Fijos

Como parte de los ingresos fijos se incluyen los sueldos, la renta de propiedades, renta de autos, regalías y dividendos, entre otros. Debo incluir los ingresos estacionales: pago de gratificaciones, bonos de productividad, entre otros.

Ingresos Variables

Entre los ingresos variables estimados, se incluyen los ingresos por comisiones de ventas, pago por proyectos y  consultorías, entre otros. Esta proyección debe ser conservadora. Puedo tomar como ejemplo el promedio de los últimos 12 meses y castigarlo con un 20%.

Ingresos Totales

Es la suma total de mis ingresos fijos y los variables bajo un esquema conservador. La suma de ambos me permitirá saber con cuánto dinero realmente cuento en cada mes.

GASTOS

En esta sección se debe ser muy cuidadoso para separar los gastos entre aquellos que corresponden a necesidades y los que se pueden clasificar como deseos. Esta clasificación es personal y depende de cada familia. No obstante está claro que el nivel de gastos debe ser consistente con los ingresos generados.

 

Necesidades

En esta sección se incluyen las obligaciones que se debe cancelar si o sí para mantener una vida financiera sana.

  • Pago de impuestos (adicionales a los que se descuentan en planilla en el caso de los dependientes) y estos se dividen en los prediales, arbitrios municipales, impuesto a la renta, impuesto vehicular, entre otros.
  • Cancelación de las cuotas de crédito, sea éste hipotecario, vehicular, consumo y en el caso de tarjeta de crédito debe incluirse la totalidad de la deuda (el 100%).
  • Pago del seguro de vida, salud, auto y catastrófico. Es decir el pago de aquellos seguros que te protejan y eviten que ante la eventualidad de alguna catástrofe tus finanzas se vean seriamente afectadas.
  • Pago de los servicios de agua, luz, teléfono e internet, indispensables para el correcto desarrollo de las actividades en casa.
  • Gasto en alimentación, atenciones de salud, colegio y ropa, indispensables para que los miembros del hogar estén en buenas condiciones físicas y mentales.

 

Deseos

Se incluye aquellos gustos que la persona o familia desea darse y éstos son muy variables pues dependen del nivel de ingreso, de la disposición a gastar y privilegiar el consumo presente; pero también de las necesidades de cada grupo familiar. A manera de ejemplo se incluye:

 

  • Servicio de apoyo en la casa
  • Uso de lavandería
  • Uso de peluquería
  • Compra de electrodomésticos o equipos de tecnología
  • Compra de vehículo
  • Gasto en veterinaria
  • Gasto en jardinería
  • Membresía del club
  • Comida en la calle
  • Salidas al cine
  • Viajes de descanso 

En este caso, a propósito no se sido tan rigurosa, pues para cada grupo familiar, uno de estos rubros puede ser considerado necesidad o deseo. Para algunos el servicio de apoyo en casa es indispensable porque la pareja trabaja; mientras que para otros el cambio de electrodomésticos o equipos de tecnología lo es con una frecuencia predeterminada.

 

Gastos Totales

Es la suma de los gastos clasificados en necesidades y deseos.

 

EXCEDENTE O DEFICIT

 

Al final del presupuesto, de la diferencia entre ingresos y gastos quedará un saldo. Este será  azul si hay excedente y por tanto, la familia contará con un saldo a favor. En caso el saldo esté en rojo, se tratará de un déficit y es importante analizar las causas del mismo, para ajustar las variables de gasto si es posible y determinar las posibilidades de incrementar las fuentes de ingreso. Es importante que sepas que este excedente es la diferencia entre los ingresos y los gastos necesarios, ya conversaremos en el siguiente blog sobre cómo elegir cuánto destinar a deseos y cuánto a ahorro/inversión.