Trabajar hasta el cansancio

Uno de los peores errores que he cometido en mi vida fue a ir a trabajar en una empresa donde todo estaba de cabeza (literalmente era así), a eso le sumamos al jefe que totalmente “tóxico y tirano”. Como que la experiencia no fue de la mejor.

Yo me tenía que levantar 05.00 am, para ir al trabajo. Tomaba mi desayuno y tenía que estar a las 06.00 am, para despachar a los choferes y los carros que tenían la empresa. Yo estaba ahí, pero el “gran jefe” no se aparecía hasta las 08.00 am. Una vez me dijeron: “Jefe es jefe, dueño es dueño”. El regreso a casa, era cerca de las 10.00 pm, casi 17 horas de trabajo. Sin almuerzo y refrigerio.

Cuando yo llegue a este lugar, yo encontré un lugar que no era más y nada menos que “un campo minado”. Los papeles por el suelo, no había un lugar adecuado para los documentos  y archivos de la empresa. La oficina estaba en un lugar descampado, no lo barrían y había una inmensa  cantidad de tierra en la misma. Todo era un reverendo caos (esta era una transnacional).

Me puse “el  overol”. Lo primero que hice, fue comprar varios archivadores  y forrarlos de color verde (mi color de la buena suerte). Habré forrado unas 3 docenas (es poco). Una vez que hice esto, comencé a tratar de “armar el rompecabezas”. Trate de juntar  en estos, información que se pareciera (menuda labor).

Por experiencia propia, si manejas una flota de carros, sabes que es necesario tener una copia de las llaves, por que a veces los carros se te cierran  con la llave adentro. Una de las medidas, fue sacar en el momento copia de las llaves de las mismas.

Después de batallar  entre: Papeles, archivadores, gomas y demás, tuve que comenzar a realizar mis labores como administrativo. Todo lo hacía a “tientas y en tinieblas”, ya que mi predecesor no se fue “entre gallos y medianoche”. Un proveedor, me dijo que deberíamos llevar nuestra “cama, para quedarnos a dormir en la oficina” (no le faltaba razón).

La rutina era la misma, trabajar cerca de 17 horas continuas, de lunes a sábado (el domingo era lo mismo). “El gran jefe” era separado y tenía un hijo. Como vivía solo y no lo esperaba nadie en casa, quería vivir eternamente en el trabajo. Nos obligaba a ir al trabajo, yo aguante los dos primeros domingos.

Yo trabajaba “como un esclavo y me pagaban como un esclavo”, no me quedo otra que renunciar. Lo mismo hizo un compañero de trabajo. Hasta el día de hoy,  las personas que van a ese puesto, no duran, ya que “la paga es poca, para tanto trabajo”.

CPC Sergio Luna Montero Innovarum: Capacitación Empresarial